
En la quinta reseña, la pasada, nos referimos a la crisis económica del año 1982, e hicimos algunas comparaciones con la crisis mundial de ahora, dimos algunas ideas. La crisis del 1982, dentro del contexto de las 20 reseñas, al no leerse aislada, dará un marco y perspectiva correcta de los sucesos que se tocan en estos relatos. Lo mismo sucederá con la presente reseña, donde roban cámara los terremotos de Septiembre de 1985.
El jueves 19 de Septiembre de 1985, la Ciudad de México, sufrió el primero de dos terribles terremotos. El primero de 8.2, en la escala de Richter. El segundo sucedido el viernes como a las 19:00 PM, de menor intensidad, pero aumentando el pánico en la población. Víctor Eduardo, escribió un reporte sobre el temblor, entonces, editado en inglés, por Ricardo G. Mayer, que le dio la vuelta al mundo. En él se informaba el monto de las pérdidas sufridas por las compañías de seguros y se convirtió en un “best seller”. Por un buen tiempo hubo demanda del volumencillo…
El primer temblor, en la mañana, antes de las 08:00 AM, Marilú ya había salido a dejar a Andrés y otros niños en el “car-pull” a la escuela y no lo sintió, solo perdió momentáneamente la estación de radio que escuchaba, baja a los niños en la escuela, y al volver a entrar al aire el radio, se entera de los edificios que se derrumbaron y lo que reportaban en pánico en esos momentos. Víctor padre salió con Vero fuera a la cerrada donde veían el movimiento de un lado a otro de las casas, y en ese momento se percataron que Víctor hijo, se había quedado adentro de la casa, se la paso suponemos dormido y tranquilo, hasta que el movimiento lo despertó. Víctor padre, no deja de sentirse mal por no haberse percatado que Víctor hijo, no había salido a ponerse a salvo, hasta casi que termino el terremoto…
Regresa Marilú a la casa, alarmada por las noticias que escuchaba en el radio de su coche y le informa a Víctor padre los sucesos, y el parte con prisa a la oficina a ver como se encontraba y que suerte habían corrido sus compañeros de trabajo. El edificio de las oficinas, no sufrió el menor daño y poco a poco, fueron apareciéndose o reportándose los empleados. Era muy difícil cruzar la ciudad, los edificios en Reforma de la estatua de Cuauhtémoc hacia el centro, se encontraban muy dañados y en Insurgentes en muchos puntos, lo que toca la Colonia Roma muy dañada. Ya entrada la mañana, hasta el medio día, nos enteramos que el edificio donde vivían los Gilbert en Tlatelolco era un pérdida total y que les fue muy difícil salir de su departamento bajando -mejor dicho escalando- entre los escombros.
Perdieron todo, no sufrieron ninguna herida corporal, pero sí el terrible impacto psicológico de haber sobrevivido tan difícil percance, que agarró a todos desprevenidos. Chelo, Fernando, María Eugenia y Fernando Guillermo, la familia Gilbert toda, se convirtieron en héroes para los que los conocíamos y apreciábamos.
Se dañaron las centrales telefónicas, los edificios de la Secretaría de Comunicaciones en Narvarte se derrumbaron y con ellos las centrales de télex y telégrafos. Por alguna razón inexplicable dos de tres de nuestros equipos de télex si servían para comunicarse con Europa pero no con los Estados Unidos; nuestro conmutador no operaba. Enviando unos télex a Europa, ese viernes al terminar el día de trabajo, empieza el otro temblor.…
¡En el quinto piso se siente bastante más el movimiento! Estaban ahí Carmen Aguirre, secretaria de Víctor, Manuel Panero Gerente de Ventas de Casa William Mayer, S.A., y Víctor cuando Teresita Robles de contabilidad se aparece en medio temblor, saliendo del elevador, sin casi poder dar un paso. Víctor acudió a ayudarla con dificultades, mientras Panero le decía con la voz en alto a Víctor que pusiera otra cara, porque de otra manera todos se espantaban aún más. Víctor le grito que se dejara de histerias y pudo callarse y el temblor empezó a ceder…
Sonó un teléfono directo, era Marilú diciendo que el temblor la sorprendió en Tacubaya por el edificio de Instituto Nacional de Comercio Exterior, el llamado “Faro de las Devaluaciones” y que no sabía de Vero. Vero, estaba en casa de los Ortiz Mena ¿y Víctor Antonio?, sabíamos que Andrés si estaba en casa…Víctor paso por Vero, y llegamos a casa, donde ya también había llegado Marilú y nadie sabía de Víctor Antonio. Muchas colonias en la ciudad estaban sin luz en la obscuridad y casi todas sin servicio telefónico y nosotros esperando que apareciera Víctor Antonio, pasaron muy lentas las horas…
Por fin, apareció Víctor Antonio, él y José Luis Guerrero “el chícharo” de la cerrada, se habían hecho de un camión de redilas, el cual cargaban de ropa, cobertores, comida y medicinas, en acopios que se organizaron en muchos puntos de la ciudad y se anunciaban por radio, transportaban estas ayudas a las zonas afectadas por los terremotos. No pudiendo aguantar otro día de espera sin noticias Víctor papá y Andrés se unieron al esfuerzo y nos subimos al camión, era temprano el sábado 21 de Septiembre, y “el chícharo” no podía venir.
Anduvimos entregando ayuda, por la Colonia de los Doctores, el Centro donde por ejemplo el edifico de Nafinsa se redujo a tres pisos de doce, lo raro es que de los pisos aplastados arriba del tercero, solo salían las cortinas que movía el viento, se veía raro el espectáculo. Fue ahí donde uno de los Ingenieros removiendo escombros, nos pedía un pastelito, porque los del camión de voluntarios anterior, le habían dado comida pero no cargaban postre, nosotros tampoco.
Vimos en la Colonia de los Doctores, por la zona de Tribunales, como actuaban los perros entrenados para estas desgracias, como se metían entre los claros de los escombros y encontraban gente atrapada. En Reforma muchos edificios dañados, la Aseguradora Mexicana, en donde hoy están construyendo el Senado de la Republica, era pérdida total y muchos papeles de sus archivos volaban libremente por la zona. Era de preguntarse cómo iban a cubrir sus siniestros si sus registros ya no existían. El Hotel Reforma, que todavía se encuentra desocupado, el Cine Roble destruido y así uno tras otro, escenas dantescas, Tlatelolco, que había sido un ejemplo de urbanización a principios del sexenio de López Mateos reducido a unos cuantos edificios en pie, inclusive el edificio principal de la Secretaría de Relaciones Exteriores tuvo que evacuarse eventualmente.
Si todavía hubiera alguien con interés en saber más sobre los daños sufridos por el temblor, les recomendamos leer el reporte que hizo Víctor al respecto y que fue publicado en varias revistas internacionales técnicas interesadas en el tema.
De inmediato a la semana siguiente, Marilú se organizó con sus amigas del Merici, María Buch, Rosa Guzmán, Tere Molina y Susy Filzinger, para encontrar y ayudar a un lugar que lo necesitara. Hallaron una escuela de monjas en el Centro, en la Calle de San Antonio Tomatlán, que había sido gravemente dañada por los temblores y consiguieron donadores que financiaran la reconstrucción e inclusive mejora de la escuela. Los donadores más importantes fueron los miembros del Club Rotario Chapultepec, A.C., cuando el Contador Federico Rioseco lo presidía.
La Embajada Británica, invitó a Leonardo M. Mayer, a organizar y presidir un grupo que pudiera juntar el equivalente de Libras Esterlinas 250,000 que la Corona Británica donaría siempre y cuando de otras fuentes se juntara otra cantidad igual. Se terminó juntando arriba de un millón de dólares que con el regalo inicial de la Corona Británica, hacían un monto muy interesante. A Ricardo G. Mayer, se le ocurrió la idea de pedir autorización a la Secretaria de Hacienda para comprar con esos fondos deuda Mexicana a bancos del extranjero y convertirla a Moneda Nacional. El trámite y gestión de esta idea la llevo a cabo Víctor y con la autorización de Hacienda se compraron esas obligaciones a un promedio de 12% de su valor original y esto multiplicó el donativo en un poco más de 8 veces pudiendo entonces reconstruir 5 escuelas públicas y la Clínica Brimex manejada a la fecha a perpetuidad por el Hospital ABC, en donde se da atención médica a personas necesitadas sin costo.
Otras obras fueron llevándose a cabo con el tiempo, bajo el liderato del Ing. Robert Hickman del grupo de personas original, quienes con el tiempo, se encontraron bajo la necesidad de constituirse en Institución de Asistencia Privada y se fundó para eso la Fundación Amistad-Británico-Mexicana, I.A.P., con estupendo record de lograr obras de caridad sui-generis y ejemplares, ayudando en los campos de educación y salud principalmente, pero también socorriendo a reconocidas Fundaciones especializadas en otorgar ayuda y auxilio a niños y jóvenes necesitados en riesgo.
Al servir dos de nuestras maquinas de télex, se le ocurre a Víctor poner a disposición de quien lo necesitara el servicio de télex. Se avisó a todas las Cámaras de Comercio extranjeras y a las Embajadas más importantes, que podían usar nuestros télex siempre y cuando llegaran con sus citas perforadas y números de destino por escrito para poder transmitir sus mensajes con celeridad. Se tomaba el tiempo con un cronógrafo y se emitía un papel indicando el destino y tiempo del uso de télex para que se pagara el costo una vez que cobrara la SCT el servicio; cobro que nunca hizo por no tener sus equipos en operación. ¿Por qué servían nuestros télex?, ¡sigue siendo un gran misterio!
Suponemos que los equipos donde llegaban nuestras líneas dedicadas, solo estaban inclinados y no tumbados en el piso como las demás. La incomunicación tardó de cuatro a seis semanas, disminuyendo gradualmente hasta reponerse. Nunca cobramos tampoco. A veces la cola de espera, para transmitir télexes, llegaba a una cuadra de nuestras instalaciones.
Fue interesante ver los mensajes que cruzaban nuestras maquinas, mucha gente se reporto viva a sus seres queridos, llegaron las Guías de Embarque de muchas de las naciones que mandaban ayuda a México y a todos receptores se les avisaba que pasaran por sus mensajes. Generalmente, una maquina la usábamos para enviar y la otra para recibir, aunque a ciertas horas las dejábamos operar juntas en la modalidad donde había más necesidad.
El volumen iba descendiendo en cuanto pasaba más tiempo, en cuanto se resolvían muchos problemas, pero hubo empresas que no pudieron recuperar su conexión de télex o volver a tener una maquina por mucho tiempo más y seguimos dándoles el servicio, a estos si les cobrábamos.
De esta actividad nació la idea de convertir el servicio en negocio, aunque el servicio de télex se lo reservaba la nación y lo daba la propia Secretaría de Comunicaciones y Transportes. El servicio que daba la SCT era instalar una línea dedicada de sus centrales a la dirección del usuario y proveerlo de una maquina. La línea dedicada la proveía Telmex, en esos momentos empresa estatal.
Para instalar un servicio nuevo tardaban de dos a tres años, lo que hacía la posesión de estas maquinas un verdadero tesoro. Cobraban US$4.50 el minuto para entregar un télex en Europa y una cantidad ligeramente menor a los Estados Unidos. El costo que se cobraba en Europa para mensajes de télex a México era de US$0.25 el minuto…. Se percata uno de inmediato el abuso al que se está sujeto cuando se monopolizan las cosas o servicios, esto comprueba que el estado no está al servicio de la comunidad….
Concebimos como se podría dar este servicio mejor y nos dedicamos a implementarlo. Empresas como Transportación Marítima Mexicana y otras de gran volumen de mensajes de télex, así como varios bancos necesitaban de equipo más avanzado, que el provisto por la SCT. Localizamos a un productor de esas maquinas, la empresa Sidereal de Portland, Oregon, quienes habían programado una computadora “midi” para recibir y mandar mensajes de télex, después de almacenarlos en su disco duro. La maquina usaba varias líneas telefónicas normales, sin la necesidad de recurrir a ninguna central, las maquinas eran en si una mini central de télex. Podían transmitir a maquinas similares o a las común y corrientes. Sin embargo eran Caras….
Muy caras para empezar un negocio que podía ser cerrado por las autoridades si encontraban que perdían mercado de algo tan lucrativo. Como no usaríamos líneas dedicadas y la Sidereal podía operar a mayor velocidad que las maquinas normales de télex, había razones técnicas para pensar que no se podía clausurar la operación. El equipo, sin embargo, tendría que pasar por los controles de homologación de la SCT.
Pedimos entonces a Sidereal que nos nombrara sus representantes en México, para vender sus equipos y para empezar la homologación de los mismos para lo cual tenían que mandarnos una maquina. Una vez firmados los contratos correspondientes, pudimos colocar varias maquinas, en varias empresas, en TMM, Peñoles y otros. Y recibimos el equipo para homologar, el cual mientras se encontraba en trámite lo empezamos a operar dando el servicio a nuestros más cercanos clientes y amigos, empezando por el Grupo Mayer, S.A.
Para evitar que nos cancelaran la operación, lo que hacíamos era guardar los mensajes en el disco duro y después nuestros corresponsales en Londres y Nueva York llamaban desde allá y bajaban del disco duro los mensajes a sus equipos y después automáticamente fuera de México, entregaban a su destino final. Así no rompíamos ningún entendido con las autoridades que en realidad no tenían base legal para evitar lo que estábamos haciendo. ¡Cobrábamos solamente US$1.00 el minuto! Nos era suficiente un margen tres veces mayor que el costo.
Víctor Antonio, todavía estudiando su carrera de Ingeniería Industrial fue quién vendió los equipos y empezó a vender el servicio también. Al poco tiempo, muchos de sus compañeros de carrera empezaron con éxito a vender el servicio. Fue hasta Agosto de 1988, el último mes del sexenio de de la Madrid que la SCT, tuvo a bien otorgarnos el primer permiso en la historia de México, para que una empresa privada, pudiera ofrecer servicios de valor agregado y acceso a bases de datos remotas. Este Permiso era todo un tratado e incluía clausulas de entrega de las instalaciones en caso de crisis nacional al Ejercito Mexicano….Pocos años después dejaron abierta la entrada a cualquiera que estuviera en posibilidad de dar estos servicios requiriéndoles únicamente que dieran aviso a las autoridades del la SCT. La tecnología superaba a la burocracia quienes se rindieron al entender que no les sería posible controlar a quienes dieran un servicio aceptable, que serían los mismos clientes usuarios quienes decidirían de donde tomar esos servicios. Con el tiempo los mismos clientes con sus propios servidores tendrían la forma de contar con su propio correo electrónico, por ejemplo.
Así nacieron Econom, S.C. y Ekonom, S.A. de C.V., empresas que siguieron su propio destino fuera del Grupo Mayer, S.A.
Al terminar estos cinco años, Víctor Antonio ya había terminado su Universidad y alcanzaba la edad de 24 años, se encontraba trabajando en pleno en Ekonom, S.A. de C.V. Verónica llegó a los 22 años, empezando este lustro Vero terminó en 1985 su Preparatoria en la Academia Merici y al acabar estos cinco años en 1989 salía de la Universidad Anáhuac con su Licenciatura en Pedagogía. Andrés de 18 terminaba su Preparatoria en la Escuela Tomas Moro, listo para empezar sus estudios de Economía. Marilú llega a los 47 y Víctor Eduardo a los 49. Al principiar 1986 se termina la representación bancaria, el Australia and New Zealand Banking Group había adquirido a todo el Grupo Grindlays incluyendo a Grindlay Brandts, Ltd., y borraban de su mapa a todo Latino América empezando con México. Los australianos nos veían como si fuéramos del fin del mundo y todos los que trabajábamos con Grindlay Brandts, Ltd., en Latinoamérica, sabíamos que ellos si venían del fin del mundo….
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