
Viviendo adentro del Club de Golf Chapultepec, era muy seguro aunque a veces ruidoso, ya que la parroquia del pueblito de junto, llamado “Country”, hacía sus fiestas con cuetes y música muy seguido, particularmente los fines de semana, empezando temprano el viernes en la mañana y terminando tarde el domingo. Sin embargo la paz, tranquilidad y lo buen cuidado de “nuestro” jardín de enfrente de 18 hoyos era sensacional y el ambiente del pueblito no era del todo rechazable.
Gozábamos de una sala-comedor muy espaciosa con una súper chimenea con vista al campo de golf. La cocina chica pero adecuada y uno de los cuartos, el más grande lo destinamos para los niños, el otro para nosotros, que daba a nuestro jardín privado de atrás. Los niños ya no se enfermaban después de cambiarnos a este lugar más sano con menos polución.
Ahí, en ese jardín privado, durante un tiempo, teníamos a nuestro perro “Blacky”. Era negro noche obscura, una cruza de pastor alemán y labrador. "Blacky” creció más grande que sus progenitores, era muy bravo, en una pelea mato a uno de los perros de los vecinos del club y le dio por perseguir las bolas de golf que volaban hacía el green del primer hoyo, ya teníamos un buen número de bolas, para sorpresa y enojo de los golfistas. Cuando corría cerca de Vero la ráfaga que dejaba la tumbaba…Las cabezas de los niños cabían en su hocico y todavía era un cachorro de menos de un año. Nos sorprendió su manera de crecer y para evitar un posible problema lo regalamos a la Policía Militar de la Primera Zona Militar, que colinda con el Club. Por ser negro y por su tamaño lo recibieron con mucho agrado y alegraba mucho verlo desfilar los 16 de Septiembre subsecuentes. Algunas veces lo visitábamos y siempre expresaba mucho gusto en vernos y olernos…
Dos sucesos misteriosos se sucedieron en este sitio. El primero fue cuando Andrés de más o menos tres años gritó desde su cuna: mamá, papá aquí hay un monstruo, ¿¡¡¿le pego?!!? Corrimos a ver que era y no había nada... Una noche ya dormidos Víctor vio pasar rodeando la cama a un individuo con capa y sombrero, que se detuvo del lado de Marilú; en ese momento Marilú se despertó gritando asustada, viendo a la misma figura, Víctor prendió la luz y no había nadie, se esfumo la visión conjunta ¿Una pesadilla de dos a la vez?
Dejamos el Departamento del Club de Golf Chapultepec, para cambiarnos a nuestro actual domicilio, en la Herradura. Marilú busco mucho en la Herradura, Lomas Hipódromo y Tecamachalco. Compramos nuestra primera casa en 1976 a la Sra. Doña Juana Martínez Celis, meses antes de la devaluación, en pesos. El esposo de Doña Juana, había sido Ejecutivo de Ventas y Rotario connotado y también su hijo mayor Mario, que era compañero Rotario de Víctor en el Club Rotario de la Ciudad de México y con muchos amigos en común como Juan Betanzo y Sra., con quienes compartimos la misma mesa en el University Club, aquel 10 de Diciembre de 1960, cuando Víctor y Marilú se conocieron, también los Martínez Celis estaban muy cercanos a Jimmy Holden y muchos otros amigos.
Nos manteníamos en la competencia de mantener el liderato en los Servicios de Alta Finanza Internacional, que se intensificaba cada día más, en México. En ese tiempo se llevó el primer lugar la banca Rothchild, de Londres, otorgando a México un préstamo de Dólares Americanos por cien millones. Cifra que rompía con todos los paradigmas fijados anteriormente por Bancos de inversión como Loeb-Rodes o Merchant Banks como Barings o Kleinwort Benson, etc. Empezaban a entrar a los créditos sindicados los grandes bancos americanos, alemanes y japoneses, pero todavía no del todo ¡La Deuda Externa en esa éra no pasaba de seis a ocho mil millones de dólares!
Marilú termina esta temporada de 37 años de edad y Víctor de 39…