El 26 de Abril fueron los cumpleaños de Marilú y de Andrés y ¡Ya fueron 61 días después del trasplante de Células Madre! Las donadas por Tere la hermana de Marilú, quien es la donadora oficial estrella de los Fernandez-Sanchez-Todd. La primera vez que Tere donó fue a Carmina, la primera de las hermanas que sufrió del mismo linfoma que Marilú y que salió estupendamente bien del mismo hace 5 años, gracias al trasplante de células madre, de los primeros efectuados entonces en México, en el Instituto Nacional de Nutrición.
Estando probadas las células de Tere, ¿querrá decir que Marilú tendrá el mismo resultado que Carmina? ¿O más bien mejores resultados? ¡Pues, todo parece que si va a ser así! Todo iba bien hasta que Marilú despidió una piedra de la vesícula, que retraso por dos semanas las buenas lecturas de sus exámenes sanguíneos ¿Sería a causa de las quimios? ¡Que inoportunas piedras!
Teníamos que acudir al Dana Farber Cancer Institute (DFCI) dos veces a la semana. Después una vez y ahora cada quince días. Durante estas visitas, sacan de seis a diez tubos de ensaye de sangre, los estudian y miden; se hace un examen físico y se discuten los resultados con el paciente y su cuidador oficial, el cuidador de Marilú es Víctor.
El equipo médico de Hematólogos a cargo discute entre ellos, semanalmente todos y cada uno de los casos, para encontrar el mejor camino consensado a sus pacientes, esperan los resultados de la semana y entonces indican lo que procede. El paciente y su cuidador reciben cada vez instrucciones de que hacer y los medicamentos a tomar, su periodicidad y dosis y se confirma cualquier cambio. Aún así, a veces pueden cometerse errores.
El lugar, donde tratan los hematólogos, en el Dana Farber, está diseñado para atender a más de cien personas a la vez. Son dos círculos concéntricos, como una dona, en el centro una sala de espera que aguanta cincuenta o más personas. En los lados paralelos mostradores donde se registran los pacientes, en uno, digamos en el lado derecho, para entrar a la sala de infusiones, donde se aplican las quimioterapias, en el otro, el lado izquierdo, para el registro de pacientes con cita para ver a los Doctores.
Atrás, o más bien en frente de la entrada el laboratorio de sangre. Adentro de la sala de infusiones el laboratorio de elementos químicos donde se hacen las mezclas de químicos para la terapia recetada y a aplicarse a cada paciente. Adentro del lado izquierdo una serie de cuartos donde examinan los Doctores, en cada cuarto además de los implementos médicos necesarios existe una computadora en red.
Los registros médicos de todos y cada uno de los pacientes, se encuentran computarizados. Todo el historial médico a la mano del médico que los necesite, cuando los necesite, al día y completos con los resultados de todos los exámenes hechos con anterioridad. Un buen número de cuartos están equipados con camas, donde por ejemplo pueden llevar a cabo punciones de médula y otros procedimientos menores.
El flujo de pacientes lo forman personas de todas las razas, muy pocos jóvenes, no hay niños, estos son tratados en el Children’s Hospital Boston, cruzando la calle o por el puente entre edificios de los hospitales afiliados a Harvard Medical. Como que la mayoría de los pacientes presentes, son aquellos a los cuales ya se les “venció la garantía” y buscan renovarla ahí. Llama a la atención la calma en la que se encuentran todos, será por el promedio de edad alto o será también por cultura. Sea la razón que fuere, influye esa quietud en cada uno de los presentes, no hay pánico y nadie denota miedo alguno, todo está normal.
El personal que atiende influye en que sea así. Los y las recepcionistas son todos de color. Hay varias categorías de enfermeras, las/los de menos rango tienen por lo menos cinco años de estudio, los/las de más rango tienen siete o nueve años y varios títulos y especialidades en Oncología y Hematología, además de experiencia. En el trato se nota el grado de educación y entrenamiento de este magnífico personal, que detalla gran dedicación y vocación en lo que hacen. Todos están perfectamente comunicados y saben a quién tratan, en la etapa que va el paciente y que es lo que debe suministrársele. ¡El atestiguar a un sistema que opera bien, es un gusto! Y sobre todo cuando se trata de asuntos críticos, como el tratamiento del cáncer.
A cada paciente al llegar se le pone una pulsera, con su nombre, fecha de nacimiento y otros datos. Cada pulsera con su código de barras. De antemano se tienen las instrucciones de los Doctores computarizadas, y al llegar empieza el procedimiento y cada estación se entera que el paciente ya ingresó al proceso. Así cuando el paciente es pasado a cada estación está todo preparado, ya sea para sacar sangre o para la infusión de químicos o para la sesión con los Doctores o cualquier otra situación, siempre son todas o varias situaciones combinadas. Todo está bien organizado, pocas veces se atora el flujo y casi nunca se suceden errores, generalmente van unos 15 minutos tarde.
Terminando, ya sea después de la entrevista con el Doctor o cualquier otro procedimiento, lo último que se hace es registrar las próximas citas. Recibe entonces el paciente una hoja impresa con la fecha y hora de cada cita para la próxima sesión, en dos días, una semana o dos y después mensual. También se lleva por escrito las instrucciones y listado de sus medicamentos. Si algún resultado no hubiera estado listo, entonces hablan por teléfono después para confirmar o variar las instrucciones siguiendo los resultados, que son los que mandan, para seguir adelante con el tratamiento.
Entre visitas el paciente al reportar cualquier contratiempo o malestar recibirá instrucciones de cómo proceder. A veces requerirá de internación o de solo inspección física y con suerte podrá resolverse el problema por teléfono. Cuando hay problemas lo más seguro es que se le pida al paciente regresar para hacerse los exámenes que resulten necesarios y a partir de ahí decidir que procede.
El personal del DFCI trata directamente con la compañía de seguros. Solo ocasionalmente cuando pudiera algo salirse de cobertura o cuando se aplican los deducibles consultan con el paciente o su cuidador. Es un servicio como debe de ser. También la compañía de seguros se comunica para ofrecer ayuda y guía, esto último es muy inteligente ya que interviniendo a tiempo ayudan y evitan recaídas que puedan ocasionar gastos adicionales. Con todo esto, es agradable sentirse apoyado por varios lados en el camino de la recuperación de la salud. Estando el paciente recluido en su casa es muy importante poder acudir a quien guie bien cuando sea necesario a dirimir dudas.
Recuperar plenamente la salud, es la meta…Esta está siendo una aventura familiar que nos une aún más. Nos encontramos ya muy avanzados en una unidad familiar intima y fabulosa, plena de amor y cariño.
Después de todos los preparativos para evitar las infecciones y lo que en el proceso hemos aprendido, y habiendo pasado dos meses sin recaídas o infecciones empezamos a tener un poco mas de seguridad. Todavía faltan por lo menos otros 30 días y esperamos pasar la prueba con calificaciones altas.
Agradecemos muchísimo a todos aquellos que se interesan en nosotros y que se mantienen en contacto y al tanto de varias y diferentes maneras, nos influyen para pasar estas pruebas con mas entusiasmo…