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Sunday, April 5, 2009

Del 25 de Febrero a la fecha domingo 5 de Abril de 2009.

Desde el trasplante del 25 de Febrero, van 39 días o casi 6 semanas, solo un mes, Marzo, fue completo y apenas empieza Abril…. Hemos estado yendo y viniendo al Dana-Farber Cancer Institute, cada tercer día.

Durante esas visitas le toman a Marilú todos los signos vitales, extensas muestras de sangre y examen físico por el Doctor. Cada vez se repasan las medicinas a tomar. De acuerdo a los resultados, aumentan o disminuyen las dosis o se incluyen  nuevos medicamentos o se excluyen algunos, nunca es igual.

Han habido dos transfusiones de plaquetas, la de ayer porque estaban otra vez bajas y por prevención le pusieron una bolsa, pero lo más importante fue que de acuerdo a las mediciones que hacen cada tercer día, se confirmó que las células trasplantadas, las de Tere, ya están trabajando, que ya son el 95% en el sistema inmunológico de Marilú y el 5% restante propio desaparecerá pronto, lo cual es la intención de todo esto.

Después de cuatro quimioterapias diferentes cada una de varias sesiones, empezando con la CHOP-R en México, innumerables exámenes de sangre, scans de toda clase, perdida de pelo (dos veces), colonoscopías, ultrasonidos, 18 aplicaciones de radioterapia y el trasplante, apenas por fin empezamos a ver luz al final de este largo túnel de aventuras repletas de situaciones descocidas, extrañas y peligrosas, pero aventuras al fin.  

¡Es quizás por eso que ahora nos encontramos con gusto encerrados en nuestro departamento! Y lo más significativo ha sido que dentro de esta intensidad de presencia de Marilú con Víctor y de Víctor con Marilú; cuando nunca habían podido estar juntos tanto tiempo, por razones de las ocupaciones de uno y del trabajo del otro, que la relación matrimonial funcione tan extraordinariamente bien…

La necesidad de que Marilú este recluida, es porque por estas semanas no ha tenido sistema inmunológico que la defienda de infecciones y faltan por lo menos otras 6 semanas de esta reclusión, hasta que su nuevo sistema inmunológico funcione al 100%.  Es la mejor opción, cualquier otra manera sería peor.

Nos visitan nuestros hijos y nuestros nietos. Solo con un poco de disciplina  se evita cualquier cosa. Lo hemos hecho bien, durante este tiempo no ha habido la menor recaída de Marilú. Si los visitantes son muchos (más de dos, bueno tres) se cubren la boca y nariz, o Marilú es la que se cubre, que resulta más práctico; todos sin zapatos adentro del departamento, ya que estos acarrean muchas bacterias y todos se lavan las manos antes de acercarse a la abuela, nadie la besa ni la abraza. Si puede estar sin cubrirse a la intemperie, en los parques, por eso vamos a picnics, aunque este fresco…

La limpieza del departamento la lleva una Ñora migrante del Salvador, se fue la de Guatemala…La comida, la cocinan Marilú misma, Vero y Paulina, se turnan. Lograron en complot, no permitir que Víctor cocinara. Incluyendo Víctor, pensamos todos que es lo mejor, pero todas las demás tareas si las hace Víctor, ya es experto en ir al súper por víveres y demás cosas. Solo hay tiempo los días que no se acude al DFCI.

Empezamos a terminar de estar en un lugar crítico en nuestro camino, al cual llegamos sin haberlo deseado. Había que hacerle frente, de enfocarnos en ese interior que habla por todas las células de nuestro ser, asegurándonos que vamos a salir bien de este gran reto y alcanzar la salud, que será nuestra victoria. Esa fuerza que vence aquellas emociones que nos dicen, “Yo no puedo…Es imposible…Demasiado fuerte…Muy caro…Que pretensiosos…El cáncer no se cura,” y sabemos que en medio de estas ruidosas negatividades, está eso que reside en nosotros y que nos salva, una y otra vez y que recibiremos otra oportunidad de brillar de nuevo, como El manda.

¡Agradecemos a Dios por el regalo de la vida!