

Durante el lustro pasado, estos cinco años (1980/1984) y el lustro siguiente, las circunstancias fueron más poderosas que nuestro esfuerzo individual para mejorar las cosas. Para nosotros profesionalmente terminaba toda una época y además se desvanecía el castillo de naipes que trataba de hacer del sistema político mexicano y de la presidencia algo sacrosanto.
Se perdió el respeto, seguramente para siempre, de esas figuras, que nunca se lo habían ganado realmente; las ceremonias y ritos trataban de darles relevancia, pero no aliviaban la desilusión.
Con Echeverría, López Portillo y de la Madrid, en la Presidencia, se fue agrandando la gran decepción. Los políticos no se ganaron el respeto que solo se otorga a quien se sabe ejerce su mejor esfuerzo. El éxito, refuerza ese respeto con admiración, y aún cuando hay ausencia de éxito, el respeto si sigue presente, cuando las acciones son genuinas y se trata con la verdad y no con esa maña de los políticos de tratar de quedar bien a toda costa, haciendo trampas y mintiendo.
Un ciclo de 18 años de desencanto con el gobierno y donde se asimiló que la clase política post-revolucionaria, nunca se dedico al servicio de la ciudadanía, si no que solo estaban para su propio y personal provecho, proponiéndose en ensalzar su imagen. Los verdaderos veteranos de 1910, deben de haberse revolcado en sus tumbas al escuchar a estos tres personajes darse el título de revolucionarios...
Todos contrastábamos los desastres sufridos con los avances en otros países, especialmente se comparaba a Estados Unidos con México. Lo Sajón con lo Hispánico, etc. Ahora en el año 2009, después de vivir el escandaloso fracaso de las ideas Republicanas bajo los ocho años del régimen de George W. Bush; vemos que la ciudadanía americana ha caído en engaños similares y sufrido de las corruptelas de las que nosotros fuimos presos, aunque en diferentes proporciones.
¡Qué chasco! ¿Ahora cual pretexto tendremos? ¿Apoco, tendremos que salir adelante por nuestro solo esfuerzo? Creo que ya empezamos a entender que depender únicamente de los mercados externos no resulta, afuera nadie cuida de nuestros intereses ¡se sirven primero!…
Durante el presente año, vemos con sorpresa, los sucesos que se suceden en los ámbitos políticos, diplomáticos, financieros, económicos y de negocios en los Estados Unidos. Y en todos los campos se descubren hechos de corrupción e incompetencia que han desembocado en esta inmensa crisis. Se han olvidado los principios éticos y la moral, imperó la trampa ¡Y ya no se trata de millones, ni de billones, si no ahora de trillones!…
Por suerte, parece que si hay voluntad política para salir delante de estos problemas, heredados por el nuevo régimen Demócrata, por lo menos renació cierta esperanza… y lo están tratando de hacer con su propio esfuerzo. En México, ojalá entendamos que lo más importante para nuestro desarrollo económico es primero, reforzar el mercado interno y después fomentar las exportaciones. Curiosamente, hay muy pocas marcas Mexicanas que se consumen afuera, salvo la cerveza Corona. Dependiendo de nuestro propio mercado interno, las circunstancias externas no nos jalarían con tanta fuerza.
Después de 1982, las devaluaciones hicieron que el pago de nuestra hipoteca se redujera al equivalente de cinco pesos, teníamos una hipoteca a interés fijo y eso fue uno de los regalos de la crisis… Todos los costos en Pesos se redujeron con las devaluaciones y aquellos con algún ingreso en moneda extranjera vieron multiplicar esas entradas. Así era el caso de los productores de café, por ejemplo, a Mario y Luli les fue bien. Por el contrario muchos de los deudores en monedas extranjeras cayeron junto con el gobierno en la quiebra y no podían pagar. El Control de Cambios solo hacía más atractiva la compra de dólares tal y como lo había señalado el Lic. Miguel Mancera a quien expulsaron de su puesto poniendo de Director General del Banco de México a Carlos Tello, que acrecentó los problemas.
Un detalle curioso de la devaluación es que el gobierno ordenó, se supone para evitar problemas, que se estacionara una patrulla en cada sucursal bancaria de la Ciudad de México. Se excedieron incluyendo a las oficinas de representación de la banca extranjera; así que tuvimos a una patrulla con dos elementos como por semana y media, con quienes establecimos una relación y estos ayudaban llevándonos a las juntas a las que llamaba Hacienda o el Banco de México. Desgraciadamente tuvimos que despedirnos de “nuestra” patrulla y de los de dos elementos Joaquín Pérez y Ramón Gutiérrez cuando la Dirección General de Crédito de la Secretaría de Hacienda se percató del error.
Otra circunstancia era que las mismas compañías de participación estatal e inclusive oficinas de mayor autoridad gubernamental cuando necesitaban dólares le pedían a sus más cercanas relaciones de negocios entrar al mercado negro y comprar dólares por ellos. Por ejemplo ese fue el caso de la Aseguradora Mexicana, que pagaba sus reaseguros sobre los seguros de aviación de Aeroméxico en Lloyd´s de Londres en dólares en efectivo. La penalidad de “entrar” al mercado negro de divisas era de 15 años de cárcel, por contrabando. Nadie que sepamos, fue enjuiciado o condenado. Ya después de un tiempo se establecieron los procedimientos adecuados para cubrir las obligaciones en moneda extranjera, pero inmediatamente después del 1 de Septiembre de 1982 y por un buen tiempo lo único que había era un caos ridículo y muchas veces cómico.
La llegada de Miguel de la Madrid a la Presidencia, no levanto las esperanzas. Fomento la dolarización y la salida de divisas, la inflación llego a niveles nunca vistos arriba del 100%. Cada día crecía la desconfianza de la ciudadanía con el gobierno. Pensadores nos decían que moderáramos nuestras críticas del gobierno ya que lo único que escuchaban nuestros hijos eran quejas que fomentaban una separación completa con el gobierno que nos regía. La banca extranjera no quería re-estructurar la deuda externa de México. Era una situación irrazonable…
Por otro lado, extranjeros que habían hecho negocios en México, vieron como sus ingresos en Pesos se hicieron confeti, muchos se retiraron tristemente del país…Ya no valía la pena hacer negocios con Mexicanos, aparte de que por las complicaciones burocráticas para obtener dólares hacían que los clientes Mexicanos pagaran con atraso. Muchos extranjeros, con las constantes devaluaciones perdían dinero. Entonces todo se dolarizó en transacciones de contado, una insostenible y difícil situación…
Un efecto de la expropiación de la banca fue que automáticamente se cancelaron todas las corresponsalías que los bancos Mexicanos tenían con sus bancos corresponsales, nacionales o extranjeros. Entonces todos los cheques en circulación fueron regresados al emisor y todas las transacciones en proceso tuvieron que deshacerse. ¡Fue desbarajuste caótico!
Los matrimonios jóvenes no tenían posibilidades de hacerse de una casa, no había crédito, la situación fomentaba el gasto inmediato, ya que al día siguiente cualquier mercancía estaría más cara. Los comercios para sobrevivir, veían los índices del peso y la inflación y para no errarle pues todavía subían aún más sus precios diariamente.
Era un arte manejar las turbulencias del entorno externo sin que afectara lo interno y personal, era difícil mantenerse sin estrés, pero a pesar de todo muchos pudieron salir adelante con éxito. Muchos más no pudieron y cada día había más y más pobres, sin que el gobierno hiciera algo por ellos. Los gobernantes solo tenían tiempo para encontrar maneras de que el gobierno en sí, saliera de la crisis y eso era el manejo macro- económico de la situación a costa de lo micro-económico.
¿Era justo o correcto? Hoy se alega lo mismo en Estados Unidos, ¿Por qué ayudar a los Bancos a salir adelante primero? En esto hay muchos y diversos puntos de vista encontrados. Hacerlo, como se hizo, era necesario, pero por desgracia se extendió en todos los casos para favorecer a los aprovechados. Ya es tiempo de cambiar de política económica en México y observar que hacen en Estados Unidos para ver cómo podemos hacer que nos afecten menos sus problemas y porque no, encontrar como aprovechar las circunstancias, al fin tenemos experiencia en el asunto. Para eso tendríamos que ver la manera de encontrar como unirnos en el esfuerzo. Siento que esto último va a ser muy difícil lograrlo desgraciadamente.
Nuestra familia se hacía de más años, Víctor hijo, cumpliría 19 y ya estaba bien encaminado en la Universidad Panamericana, estudiando Ingeniería Industrial, Vero de 17 años terminando Preparatoria en la Academia Merici y entrando a la Universidad Anáhuac, para estudiar Pedagogía y Andrés de 13, en el Colegio Vista Hermosa, Marilú de 42 y Víctor papá, de 44.
Teniendo varias reseñas más que escribir, de nuestros 45 años de casados, es difícil dejar sin mencionar las crisis y más cuando estamos viviendo otra de mayores proporciones. Desde 1982, cambio el entorno externo y parece que no finalizan sus efectos. Seguramente un nuevo orden esta estableciéndose, ahora en todo el mundo centrado en los Estados Unidos. Entre otras cosas, se está fraguando una novel rectoría del estado pero bajo reglas democráticas más no centralistas, hay que observar cómo se desarrollan estas medidas…







