Para sobrevivientes de dos grandes desequilibrios económicos (1982-1994) en México, la presente crisis económica Norteamericana, con repercusiones globales, ha resultado muy estimulante presenciarla. Pocos preveían que los Estados Unidos caerían en tan enorme catástrofe y los que la veían venir poco caso se les hizo. Vemos con sorpresa que las medidas que se están aplicando hoy son idénticas, aunque a otra escala mayor, a las que se aplicaron en nuestro país en aquellos años. Hoy está en vigor John Maynard Keynes, y posiblemente sea el fin de las teorías de libre mercado neoliberales. Buena noticia, ya que las políticas neoliberales han hecho ricos a pocos y pobres a muchos. ¡Viva Keynes!
Seguramente esta situación impondrá límites de poder a los Estados Unidos, la afamada globalización, eufemismo de imperialismo, leve o informal, va quizás a disminuir también alcanzando su límite. No va a ser posible que las prioridades de seguridad nacional Americana sea defender intereses concebidos en lejanos países, tomando más importancia sobre el propio territorio Americano y el de sus vecinos. En otras palabras, es muy posible que la nación Americana se enfoque en dejar de defender Seúl o Bagdad y ¡centrarse en Manhattan! El altísimo costo de llevar a lejanos lugares -la libertad y la democracia-, la moderna “Pax-Americana,” va a demandar cambios importantes y eso traerá nuevas oportunidades.
El único Súper-Poder sobreviviente de la Guerra fría, ya no tiene los recursos –económicos, políticos, y militares—para mantener en gran escala conflictos constantes lejanos, sin dañar severamente su propia economía y política interna, que acabaran por deteriorar su efectividad militar. El gran bazar económico de Norte América, es inadecuado para erigir un imperio, y más aún cuando sus orígenes ideológicos también anulan esa alternativa.
En lugar de insistir que el mundo de lugar y adopte la forma de vivir Americana, los Ciudadanos Americanos propiamente deben de ejercer control sobre su propio destino, terminado sus dependencias internacionales (OPEC) y sus ilusiones de lograr mejores gobiernos en lejanos países. Impulsos que en otros tiempos serian llamados imperialistas. Quizás de mayor dificultad, la combinación de crisis en tres frentes, económica, política y militar, lleve a los ciudadanos de Estados Unidos a re-examinar lo que realmente entienden como libertad y democracia impuesta por ellos en otros lugares. Se confirmará entonces que los soldados no pueden lograr estas tareas y menos se debe de esperar que los políticos lo hagan. La responsabilidad de este cambio cae sobre los ciudadanos totalmente.
Para el Ciudadano Americano el control sobre su propio destino va a ser fácil de alcanzar. La democracia y libertad Americana radican en la riqueza de sus recursos y la abundancia de sus ideas. Afluencia y Libertad son la piedra angular de la forma de vivir Americana. La abundancia genera libertad y la libertad genera riqueza. El derroche de estos valores en lejanas tierras donde imperan las diferencias no ha dado de inmediato lo que desde la Segunda Guerra Mundial hasta mediados de los 1960 se obtuvo, mas poder en el extranjero creo mayor abundancia en Estados Unidos, que pavimentó el camino a todavía mayor libertad interna. Recordaran que no había entonces producto o mercancía de calidad que no fuera “Made in the US”. El mundo dependía entonces de Estados Unidos, quien siguiendo las oportunidades del momento eran también los inversionistas más grandes del orbe.
El Presidente Bush, “W”, a la usanza Americana, esta construyéndose su biblioteca que se dice será denominada “Democracia y Libertad.” Es una visión de colosal escala, sucesora del “Destino Manifiesto” o de “hacer al mundo más seguro para la democracia.” Ahora “Democracia y Libertad” modernizan y expanden esas ideas. Pero el público Americano está lejos de darle cabida total a estas ideas de control internacional y por esto es una razón por la cual se puede pensar que una era está por terminarse. La opinión pública en Estados Unidos no está sincronizada con las ideas de sus gobernantes recientes.
Hoy el Gobierno de los Estados Unidos le prestó a las tres empresas automotrices americanas más grandes, 17.4 miles de millones de dólares, para que sobrepasen el bache económico. Cantidades fuertes solo para llegar a la siguiente administración el 20 de Enero del 2009 y después se sabe necesitaran mas. La suma de dinero destinado para sacar adelante a las empresas dañadas por los excesos del libre mercado desregulado más bien dicho descuidado, cada día sube mas y mas y esto encima de la enorme deuda ya existente del Gobierno de los Estados Unidos.
Si se logra que los Bancos y un gran número de empresas dañadas no quiebren, ¡el único quebrado que permanecerá va a ser el mismísimo Gobierno Americano! Y esto solo se podrá curar con mayores impuestos, que no son populares, o más fácil mayor inflación, que es impositiva y fácil por excelencia. Por otro lado los desbalances comerciales reclaman una cuantiosa devaluación del dólar. Inclusive debe de verse muy deseada una buena devaluación, ya que no solo harán más atractivos los productos y servicios americanos en el mundo y más caros los importados, si no que automáticamente los bienes raíces se ajustaran a un valor monetario más alto y con tendencia al alza. Por eso hay que estudiar qué país será el menos afectado en donde su moneda suba de valor y donde haya libertad de inversión.
Se dice que la nueva administración en los Estados Unidos, no es afín con los Tratados Bilaterales de Libre Comercio. Que estos deben de abarcar a regiones más amplias e incluir el intercambio laboral ordenado. Esto si se hace bien, sería de gran beneficio para México. Puede haber sin embargo razones muy preocupantes, como la subida del desempleo en ambos lados de la frontera, por ejemplo.
Estamos presenciando el nacimiento de un nuevo orden. Impuesto por la expiración de ideologías ya viejas y la crisis económica emanante de estas mismas ideologías. El gabinete entrante en Estados Unidos tiene un número muy importante de miembros hispánicos y de personas que han estado involucradas de varias maneras en el pasado con México.
Las nuevas necesidades que aquí apuntamos que afectan a Norteamérica deben de impulsar a este gabinete y su Presidente a un mayor acercamiento con México, entre otros, y es quizás el momento de establecer una sociedad más fuerte entre ambas naciones con muchísimo en común y con intereses sincronizados a lograr el bienestar de sus ciudadanos. La escusa, de que ni modo, se detienen todo sobre las reformas migratorias y las relaciones bilaterales, porque se está en guerra contra el terrorismo en lejanos países ya no es válida tampoco.
Disminución en las exportaciones, por la situación, disminución en la recepción de remesas, por reducción de empleos, disminución en el precio del crudo Mexicano y salida de divisas, de empresas de inversión extranjera parar mantener a sus matrices, deben de forzar a México a sentarse con el nuevo Gobierno de los Estados Unidos para lograr una mejor relación entre ambos países. Esto es solo mencionando aspectos económicos sin entrar en aspectos de la lucha contra el narcotráfico, que ambos países juntos podrían lograr mejor.
Ambos países estarán en posición de platicar después del 20 de Enero, 2009, cuando cambia el gobierno en los Estados Unidos. Observemos…