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Friday, December 12, 2008

Dos eventos felices de Marilu hace unos años...


Después del nacimiento de Carolina, nuestra nieta, Marilu escribió el siguiente artìculo:


Para mi gran satisfacción Vero, mi única hija mujer, se parece a mí físicamente, pero no le herede mi ineficiencia para parir…

En 1965 cuando iba a nacer mi primer hijo, alguien me comento que había una doctora de apellido Stopen que ayudaba a las nuevas mamas a tener un parto sin dolor y lo más importante sin anestesia.

Mi esposo y yo asistimos en aquel entonces a una conferencia impartida por la doctora donde explicaba el nuevo método. Consistía en una plática explicativa y una película donde una mujer daba a luz con todo lujo de detalles. No fue buena experiencia ya que en aquel entonces yo iba al ginecólogo acompañada de mi mama pero el marido ni se enteraba que era lo que estaba sucediendo ni tampoco yo se lo comunicaba puesto que era “cosa de mujeres”. El shock después de ver la película duro como un mes.

Decidí seguir viendo al ginecólogo cada mes y un DIA empezaron unos dolores más o menos 10 después de lo que era la fecha de parto. Para esto había subido como 20 kilos de peso y me encontraba sumamente hinchada de los pies.

Al llegar al hospital Español me atendió una partera que me dijo que cuando fuera ya el tiempo ella le avisaría al doctor que mientras tanto me esperaría en un cuarto a que se aceleraran las contracciones. Pasaron 21 horas y no se dilataba el cuello. Finalmente vino el doctor y me dijo, “vamos a hacer una cesárea” ¿¿¿UNA QUE???

Y así fue la historia, tres embarazos y tres cesáreas.

Pasan los años y Vero nos comunica que quiere estudiar para ser partera de Partos Psicoprofilacticos. Después de mi poca información al respecto yo tenía curiosidad de ver como era eso del Parto sin Dolor y que sorpresota me ¡lleve! ¡Claro que eso hubiera sido lo ideal para mí! Me hubiera encantado tener a mis tres hijos de esa forma, pero a los 23 anos yo era muy diferente.


Maravillosa experiencia el nacimiento de mi primera nieta Isabel. Después de habérsele roto la fuente a Vero algunas horas después nace la preciosa Isabel pero nada de quirófanos ni cesáreos sino en un cuarto que es al mismo tiempo sala de labor y sala de parto. Sin ninguna complicación y con el papa presente en todo momento para ayudar en lo que puede y dando todo su apoyo moral. Toda la familia, pero toda la familia estábamos en el pasillo afuera del cuarto y pegando la oreja a la puerta cuando oímos un grito de Vero pero no de dolor sino diciendo que ¡era una niña y que estaba preciosa!

Lo mismo fue el segundo hijo Juan Pablo que nació hermoso y sin ninguna complicación. Cuando iba a nacer el tercero Vero me dijo que si quería entrar al parto. ¡Que felicidad! ¡Definitivamente si quería entrar al parto! Cuando llego el día y además siempre puntual me hablaron que ya era hora de irnos al hospital. Víctor mi esposo cargando la pelotota que se usa en estos casos y yo con un cargamento de Gatorades. Llegamos al hospital felices los abuelos, mi yerno y Vero y después de que el doctor la reviso nos dejaron solos en el cuarto y con una ansiosa expectativa de lo que iba a suceder empecé a darle masajes a Vero en la espalda como ella me indicaba. La tranquilidad de ella era increíble todo bajo absoluto control de vez en cuando se sentaba en una pelota grande y se rodaba en el piso o pedía el masaje en la espalda. Como una o dos horas después entro el doctor a revisarla y dijo que ya había la suficiente dilatación. Entonces si entraron unas enfermeras pusieron su campo estéril en el piso y Vero se subió a una cama que también se hacia cama de expulsión.

Como toda una experta que es Vero empezó a pujar con Juan de un lado y yo del otro. Yo sentía cada vez más emoción y en el momento en que vi al bebe salir me sucedió algo que no había experimentado nunca antes en mi vida: ¡sentí la presencia de DIOS en ese momento entre nosotros en el cuarto en medio de los doctores enfermeras y nuestro trío! Dany nació completamente normal dando su chillido con muchas fuerzas, luego se lo pasaron a Vero un rato a su pecho y un poco mas tarde lo pasaron a que Juan le cortara el cordón umbilical. Yo para entonces ya no podía aguantar más el llanto. No podía estar más agradecida con Vero y Juan por haberme permitido vivir este momento. Pocas vivencias en la vida de abuela han sido mas gratificantes lastima que yo creo que pocas abuelas han tenido este privilegio. ¡Definitivamente no existe mejor forma de dar a luz! Como yo digo es gozar de los placeres sin pasar el apuro.

Algunos años después nos anuncian los Ortiz pues que están esperando otro bebe.
De nuevo mucha alegría porque además siempre nos lo anunciaban con originalidad, ya sea dejándonos una tarjeta sugestiva o con una cena o algo así. Y si, de nuevo me invita Vero a entrar a su parto pero esta vez tenía un plus: ¡iba a ser Parto en Agua!

Por lo que yo sabia pues era entrar a una tina y tener al bebe ahí en el agua. La técnica me pareció fuera de serie. Llegamos al mismo cuarto donde años antes había nacido Isabel nada más que ahora le habían puesto un Jaccuzzi aparte pues estaba la cama famosa. Llegando nosotros llenaron la tina a una temperatura de 37 grados centígrados que me pareció muy agradable Vero se subió a la cama para que la exploraran pero no se quedaba en la cama sino que se bajaba y empezamos con los masajes en la espalda y a rodarse en la pelota. Después de un rato el cuello ya se había dilatado y entonces el doctor le pidió que se pasara a la tina. Ella traía la parte de un traje de baño arriba entro a la tina se apoyo en la orilla que tiene un riel de donde agarrarse y empezó a pujar. No recuerdo bien pero no fueron más de tres pujidos cuando nació Carolina. El doctor se inclina en la orilla de la tina y toma al bebe en sus manos. Se lo ponen un rato en el pecho y antes de que se enfrié lo sacan del agua para que Juan le haga el corte del cordón.

Mi emoción y mis ganas de llorar empezaron no he podido a la fecha poner un nombre a ese sentimiento tan especial pero créanme que en ese momento no me siento en un cuarto de un hospital sino en un sitio divino donde definitivamente DIOS esta ahí.

Entiendo muy bien a mi hija que quiera tener esta bonita profesión porque es vivir algo que en primer lugar le gusta y además lo sabe hacer muy bien. El vivir todos los días con alguien que tiene la alegría de estar esperando un hijo y poderle ayudar a hacerlo bien es muy gratificante sin contar con la maravilla de vivir un nacimiento.

Marilu








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